JESUS EN LA HISTORIA


 

 

 

DOCUMENTOS SOBRE LA VIDA DE JESUS

 

 

Año 815 de la ciudad de Roma

 

De Cultellus al General de la Décima Legión Romana Gladio Ensa. Salud

 

 

“Querido sobrino. Hace unos días conocí en Roma a un hombre llamado Pablo, parece ser súbdito romano, de origen judío, bien educado y de amable trato se me había dicho que estaba aquí a consecuencia de un requerimiento, en méritos de un proceso incoado por uno de nuestros tribunales provinciales de Cesárea. Me lo habían pintado como individuo apasionado y violento que peroraba públicamente contra el emperador, el pueblo y la ley, pero vi que era muy inteligente y de gran honradez”.

 

“Un amigo mió que andaba con la Séptima Legión, me dice que tuvo noticias de él en Efeso, donde dice que predicaba acerca de un nuevo y extraño Dios. habiéndole preguntado a Pablo, si era verdad cuanto me habían dicho acerca de sus excitaciones para que el pueblo se rebelara contra nuestro amado Emperador. Pablo sonrió y me respondió que el reino a que él se refería no era en este mundo, y luego añadió una serie de extrañas razones que no entendí”.

 

“La personalidad de Pablo, me dejó una profunda impresión, y ha sido para mi causa de gran sentimiento enterarme que hace unos días ha sido muerto en la Vía Ostia. Ello motiva ésta carta, en tu próxima visita a Jerusalén, te ruego que procures algo acerca del ciudadano Pablo y del misterioso profeta judío que parece haber sido su maestro”.

 

 

“Nuestros esclavos están muy soliviantados a causa de ese profeta, y algunos de ellos ya han sido crucificados por hablar públicamente de su reino o lo que signifique. Deseo saber la verdad de todos estos rumores.

 

Mi hija Claudia te envía salud y soy tu cordial tío”. Cultellus.

 

 

 Otoño del año 815 de la ciudad de Roma.

 

Del General de la X Legión Romana Gladio Ensa al noble Cultellus. Salud.

 

Querido tío. Recibí vuestra carta y procuré cumplir sus deseos, siguiendo vuestras indicaciones.

 

“Hace dos semanas que una de nuestras Centurias recibió orden de marchar hacia Jerusalén. Esta ciudad fue teatro de varias revoluciones, así es que poco queda en pié de su antigua opulencia, hemos estado un mes de guarnición y mañana continuaremos la marcha con nuestra Legión a Petra, donde parece se han producido algunos disturbios entre las tribus árabes. Aprovecho esta noche para dar cumplida respuesta a vuestras preguntas, pero le advierto que no cabe esperar detalles minuciosos”.

 

“ He hablado con los hombres más ancianos de la ciudad, pero no han podido darme una información concreta. Pocos días ha, llegó de Betania un vendedor ambulante a nuestro campamento. Le compré aceitunas y le pregunté si había oído hablar de un famoso profeta, a quien mataron en plena juventud. Dijo que le recordaba porque su padre le había llevado a una colina de nombre La Calavera, a la que llaman los judíos Gólgota cercana a la ciudad a presenciar la ejecución por crucifixión y para que viera en que acababan los enemigos de las leyes del pueblo de Judea. Este mismo comerciante me dio señas de un tal José que según el había sido amigo del profeta a quien llamó Jesús, y me dijo que, para enterarme mejor, trate de encontrar al dicho José”.

 

“Esta mañana he mandado a dos centuriones en su búsqueda. Después de mucho preguntar lo trajeron a mi presencia. Es hombre de mucha edad. Había sido pescador en un lago de agua dulce. Conserva aún la memoria. De sus labios oí por fin un relato concreto de lo sucedido en Samaria en los días azarosos anteriores a mi nacimiento”.

 

“Ocupaba el trono nuestro glorioso Emperador Tiberio y un desconocido funcionario era gobernador de Judea y Samaria de quien jamás había oído hablar en Roma de nombre Poncio Pilatos. Poco sabía José acerca de Pilatos, Parece que fue un honrado funcionario que se granjeó una digna reputación como procurador de la Provincia.

 

En el año 783 o 784, José no lo recuerda bien. Pilatos fue requerido en Jerusalén, a causa de un motín. “Se decía que cierto joven carpintero de Nazaret, proyectaba una revolución contra el gobierno romano. Contrariamente a lo habitual en nuestros funcionarios informadores, que suelen estar muy al corriente de cuanto ocurre, pareció que no estaban enterados del caso y en cuanto se investigó sobre el asunto, se llegó a la conclusión de que el carpintero era un buen ciudadano y de que no había motivo para proceder contra él, pero los jefes de los sacerdotes judíos, según José, estaban fuera de sí”.

 

“Les alarmaba la popularidad del joven entre la muchedumbre de los hebreos indigentes. El Nazareno así lo nombraban ante el Gobernador Pilatos, habría proclamado públicamente la tontería que un Griego, un Romano o un Filisteo que llevase una vida honrada, eran hombres tan excelentes como el Judío que emplease sus días en el estudio de sus antiguas leyes”.

 

“Parece que este argumento no impresionó a Pilatos, y cuando la muchedumbre hacinada junto al templo trató de linchar a Jesús y matar a sus seguidores, hizo que fuese custodiado hasta el Pretorio, para salvarle la vida”.

 

“Pilatos no parece que comprendiera la naturaleza de la delación. Cuantas veces pidió a los sacerdotes, escribas y fariseos judíos que expusieran claramente sus acusaciones. No hicieron más que vociferar así: herejía, traición y se irritaban terriblemente. Al fin, según dijeron José y otros ancianos de Jerusalén a quienes interrogaron nuestros pretorianos”, Y según el hijo de un antiguo guardia de la torre Pilatos llamó para conocerle personalmente por su nombre a Joshua, este era el nombre del Nazareno, a quien los griegos que viven en Judea conocen por Jesús, hablando varias horas con él en el Pretorio. Le hizo preguntas sobre las peligrosas doctrinas, que según decían, había predicado en las orillas de un lago llamado Genezareth; y Jesús le contestó que nunca habló de política. No se preocupaba tanto de la parte corporal como del alma humana. Deseaba que todos viesen en el prójimo al hermano”.

 

“Pilatos, que según parece era muy versado en las doctrinas de los estoicos y de otros filósofos griegos, no creyó descubrir en las palabras de Jesús nada que pudiera interpretarse como sedicioso , y según mi interlocutor, hizo otra tentativa para salvar la vida del profeta . Se abstuvo de sentenciarlo. Pero entretanto el pueblo judío, encendido de ira por sus sacerdotes llegaba al frenesí del fanatismo”.

 

“Habían surgido ya varios alborotos en Jerusalén, y las fuerzas romanas disponibles en aquellas cercanías eran escasas. Las autoridades romanas en la Cesárea recibieron informes de que Pilatos era una víctima de las doctrinas del Nazareno. Llovían peticiones de toda la ciudad para que se revelase a Pilatos como enemigo del emperador Tiberio, Ya sabéis que nuestros gobernantes tienen instrucciones precisas de evitar todo conflicto con nuestros súbditos extranjeros. Para salvar a la provincia de Judea de una guerra civil. Pilatos acabó por sacrificar a su prisionero Joshua, quien se condujo con gran entereza, perdonando a todos los que le odiaban. Y fue crucificado entre los alaridos y risotadas del populacho de Jerusalén.

 

“ Es cuanto José nos dijo, con lagrimas que le bañaban sus rugosas mejillas. Al despedirme puse en su mano una moneda de oro, pero él la rehusó diciendo que fuese la dádiva para otro más pobre .que él. También le hice algunas preguntas de vuestro amigo Pablo, Le conoció pero no tuvo intimidad con él. Parece que era de oficio tapacetero y que dejó su trabajo para ir a predicar de un Dios sumamente distinto del Jehová que siempre invocan los sacerdotes judíos”.

 

“Parece que Pablo, viajó mucho por el Asia Menor y Grecia, diciendo a los esclavos que todos, ricos y pobres son hijos de un Padre amoroso y misericordioso y que a todos nos espera la felicidad por igual, a condición de que vivamos honradamente y practiquemos el bien con todos los míseros y dolientes, como si fuera tan fácil”.

 

“Creo haberos complacido contestando a vuestras preguntas. Mi opinión es que toda esa historia es completamente inofensiva por lo que hace a la integridad y seguridad del Imperio Romano. Solo que nosotros, los romanos, nunca hemos podido comprender a las gentes de esta Provincia. Lamento que hayan ejecutado a vuestro amigo Pablo. Quisiera estar ya de regreso en el hogar. Soy siempre vuestro respetuoso sobrino”. Salud.

Gladio Ensa. General de la X Legión Romana          

 

 

 

 

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